martes, 16 de febrero de 2021

Deporte inclusivo, ese pleonasmo

Queridos amigos/as de ALPE:

Nuestro colaborador Juan Arribas García nos regala este artículo a modo de reflexión sobre la importancia del deporte como herramienta importante para colaborar en el pleno desarrollo de los niños y en el que no tienen cabida lo límites.

Una rápida e interesante lectura desde el punto de vista de un gran profesional.

Esperamos que la disfrutéis.

 


              DEPORTE INCLUSIVO ESE PLEONASMO

Cuando me toca reflexionar sobre el deporte inclusivo, y mas en concreto pensando en las personas con ADEE, siempre me gusta volver a mis orígenes de entrenador de patio, de niño que se crió en la cancha del Pabellón de los Deportes y no me cuesta ningún trabajo imaginarme cómo deben ser las cosas.

No soy un experto en discapacidad, ni he trabajado específicamente nunca en ese campo, aunque mi actual trabajo como asesor técnico de Ciudadanos, me obliga a estar al día y a tener siempre presentes las sensibilidades y problemáticas del colectivo.

Pienso que, en este caso, el estar al otro lado del espejo, puede ser beneficioso a la hora de presentar un planteamiento. En mis reuniones, tertulias, mesas de trabajo moderadas, charlas con amigos, expertos en políticas de discapacidad, pertenecientes al colectivo... siempre les digo lo mismo; “no tienes que convencerme a mi, ni a tus compañeros, yo estoy de tu parte. A quien hay que convencer es al que esta al otro lado del espejo y desconoce la problemática y las dificultades a las que os enfrentáis día a día”. Hay gente mala eso es evidente, pero yo estoy convencido que la gran mayoría de la gente, tiene actitudes hirientes mas por ignorancia o desconocimiento de la realidad.

Creo en consecuencia que, hablar de deporte inclusivo no deja de ser un pleonasmo, ya que la palabra “inclusivo” no hace mas que intensificar el significado de la palabra “deporte”.

Dice en su preámbulo la ley del deporte en vigor en Asturias, “el fenómeno deportivo en la sociedad actual adquiere una indudable relevancia sociológica, política y económica. Es evidente la importancia de la práctica deportiva en el desarrollo armónico e integral de las personas en si mismas y en su dimensión social, en la mejora de la calidad de vida y en la sana utilización del ocio y el tiempo libre de los ciudadanos, además de relevarse como un eficaz instrumento de solidaridad y hermanamiento entre los pueblos”. El deporte en consecuencia es inclusivo en si mismo, siempre que su desarrollo sea fiel sus principios esenciales. 

Si los colegios llevan a cabo un programa deportivo, formativo, sería redundante incluir la palabra inclusivo. Todos los menores juegan, todos los menores entrenan, todos los menores tienen acceso a la formación física, humana, y psicosocial que el deporte aporta.  No sería necesario hacer ninguna especificación de que los menores con discapacidad también.

El colegio debe aportar los medios para que aquel que tenga una menor capacidad pueda llevar a cabo su actividad sin ninguna cortapisa. Los monitores no deben ver otra cosa, que no sea un menor a su cargo realizando el deporte que le gusta y los compañeros no deben ver otra cosa; que no sea un compañero. Nada tendría sentido si una discapacidad fuese motivo de exclusión.

No hay nada mas inclusivo que un vestuario, donde todo el mundo se cambia y donde todo el mundo se apoya, en los buenos momentos y en los malos.

Los poderes públicos deben estar atentos al deporte formativo, y ser promotores y colaboradores de esa actividad. Por lo tanto, todos aquellos clubes y eventos que, tengan en su filosofía el deporte puro formativo, deben aparecer en lo público.

Es lógico que haya deportes y clubs que se alejen de este camino, que se reduzcan a lo meramente competitivo y en el rendimiento inmediato, estarían en su derecho, pero también lo harían al margen de cualquier ayuda o colaboración por parte de la administración.

Si para una persona sin ninguna discapacidad reconocida, pobre aquel que piense no tener alguna merma de capacidad en algún campo de su vida, el deporte es el mejor instrumento posible de inclusión, de autoconfianza, de escuela del esfuerzo, de autodisciplina y de aprendizaje a la superación de barreras. ¿Cuánto puede ser beneficioso para alguien con la discapacidad reconocida? La consideración puede ser infinita y los beneficios incalculables.

Cada vez ,como el maestro Savater dice, “soy menos creyente y mas pensante”, pero si para mi existe una religión es la del “equipo”. Al final lo que menos importa es la camiseta, la bandera o la insignia, lo que importa es la cara con la que te mira el compañero que tienes al lado, y ver un brillo de admiración en los ojos de un compañero, mas si tienes alguna discapacidad, es una ayuda que te puede servir de por vida.

Acabo por donde empecé, cuando una persona menor o mayor entra en un vestuario, es un miembro del equipo y por lo tanto su condición sea la que sea, sexual, racial, ideológica, social o de capacidades, me es indiferente, todos están igualados por arriba y por lo tanto es un compañero. 

A las organizaciones políticas, educativas deportivas o sociales es a quien les toca crear el caldo de cultivo para que esto pueda materializarse.

 Juan Arribas García

Licenciado en Derecho

Entrenador Nacional de balonmano

Asesor técnico de Ciudadanos




Álvaro Jiménez, Equipo Internacional de atletismo




Felipe Orviz, Equipo asturiano  de ciclismo


 

                                                                                Nora Ramírez, equipo andaluz de natación


 Juliana Poveda, Equipo Internacional Peruano de Badminton



                                      Maia Sola Garde, equipo de balonmano de Pamplona

                                                                                                    




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